Había querido escribir sobre esto tantas veces…
Pero creía que llegaría el día en que el corazón o, cuanto menos, la razón abriría el camino hacía un futuro decente.
Creía que tarde o temprano el mal sería erradicado.
Que un lugar como este no tenía cabida en una sociedad civilizada.
Por eso callaba a la espera de esa pieza que faltaba para poner en marcha un engranaje oxidado en odio y desidia institucional.
Tal parece que me equivocaba. No del todo, pero sí lo suficiente.

Es un largo trayecto para convertir esa cárcel en aquél imprescindible lugar de rehabilitación que tantos animales necesitan.
Pero al divisar el truncado sendero, aquellos que mandan, dan dos pasos y se paran a merendar.
Y ahí el camping hecho, ahí la comida servida, disfrutan celebrando lo andado sin preocuparse por lo que queda por andar.
Se ponen medallas sin haberse ganado ni la cinta.
No saben que el honor no es un parche en nuestros hombros y que ”la gloria es tan solo una estatua que cagan las palomas”.
Por eso no avanzan.  Porque les pesan los pies.  Porque les resulta menos decoroso un triunfo en ámbito animal que un fracaso con humanos.
Y su especista corazón no logra comprender que las necesidades de unos y otros puedan equipararse.

Mañana se debate si la perrera municipal de Arrecife sigue siendo un matadero de animales domésticos a la carta.
Según dicen “sobre el papel”, pues hace ya tiempo que no sacrifican.
Eso dicen… Y me es indiferente.
La vida de los animales no debe depender del aburrimiento de sus dueños.
Quizás el problema es ese.
Seguir hablando de dueños.
Porque ser dueño implica propiedad.

Podrían escribirse varios libros sobre este lugar, pero como el tiempo es un recurso muy mermado solo queda decir que he visto año tras año intentos de modificar esta cárcel, este matadero.
Este lugar terrible donde mueren los sueños.
Y nunca se pudo.
No lo lograron las protectoras ni la policía municipal.
No lo consiguió el Seprona ni las decenas de voluntarios que pasaron por ahí.
Llevo una semana sin escribir y quería volver con algo bonito, emocional y dulce…
pero cuan amargo es este tema.
Que frío me deja y que reticencia me genera.
Así que voy terminando que me llena de amargura.

Sólo queda no callar, seguir luchando y hasta entonces intentar ver lo bueno.
Recuerdo los muchos perros que sacamos de allí.
Perros que ahora tienen un hogar, como la preciosa perra que desde hace tiempo es mi foto de perfil.
Allí dentro no hubiese sido posible.
Allí dentro sería una calavera.
Un esqueleto que se mueve, come y duerme.
Pero que no sueña, juega y ama.
Porque ese sitio, ese terrible lugar, es un espacio donde reina la tristeza y ningún otro sentimiento tiene cabida bajo el yugo y las dictatoriales normas que su amargada reina impone.

Ánimo a los que siguen luchando para mejorar este lugar.
Es un agujero negro que absorbe la energía de todo aquél que se acerca.
Recordad lo bueno, las rabos que se mueven y los perros liberados o enloquecereis.
Recordad: ”Una revolución sin baile no es una revolución”

”En ese sitio maldito donde reina la tristeza” es un libro gratuito de la editorial  Ochodoscuatro Ediciones.  El objetivo de esta editorial es sacar a la luz el problema de la explotación animal, así como extender las ideas antiespecistas y las diferentes experiencias de lucha al respecto. “Queremos dar un espacio de difusión a todas las herramientas teóricas y prácticas que puedan inspirarnos y ayudarnos a combatir esta injusticia y hacer crecer la lucha por la liberación animal”.  Puede comprarse en físico o descargarse gratuitamente y de forma totalmente legal en la página de la editorial.  http://ochodoscuatroediciones.org/…/en-ese-sitio…/  .